miércoles, 11 de julio de 2012

QUE OPINAN


Una mujer sexy alborota el deseo, la sensualidad despierta los sentidos. La sexualidad en ellas no va más allá de un cuerpo bonito y poca ropa; la sensualidad es cuestión de actitud, innata o aprendida, y los hombres la relacionan con detalles específicos que hacen deseable a una mujer.
Más que la belleza, grandes cualidades de ama de casa, o una madre modelo; el hombre desea sensualidad en su pareja, argumenta la autora del libro La mujer sensual, quien firma sólo con una J. Una compañera que sepa hacerle sentir su singularidad vale para él más que nada en el mundo.
“Aun si se tienen feas rodillas, pecho plano, pies grandes, celulitis o poca cintura, puede aprender a hacer que él se sienta querido, deseado y admirado, y conseguir así maravillosos beneficios, tales como la enriquecedora experiencia de una vida sexual realmente gozosa y satisfactoria”, indica.
Más allá de lo físico
Para el común de los hombres, la mujer sensual no tiene que ser bella o voluptuosa, tener grandes senos y caderas, o perecer una modelo de la revista Playboy. Ellos relacionan la sensualidad con un gesto provocativo, una mirada pícara, labios rojos, manos bien cuidadas y todo un arsenal de mensajes subliminales.
Hay quienes aseguran que la sensualidad nace con la mujer y lo que se aprende en el camino es la coquetería, dos cosas totalmente diferentes según el 80% de más de 150 hombres encuestados para este trabajo. Las mujeres sensuales abundan en detalles, pero no son ciento por ciento perfectas; la naturalidad las hace más apetecibles.
Asombrosamente, el 90% de los entrevistados relacionó la sensualidad con una personalidad bien definida y los pies puestos sobre la tierra, y no con labios carnosos y curvas prominentes. Está claro que los hombres desean poseer mujeres perfectas, pero se inclinan más por aquellas que los hacen sentirse que la perfección está en ellos.
Siempre listas
La sensualidad en la mujer tiene que ver con su disponibilidad y capacidad para comprender al hombre. Amarlo y desearlo, pero no convertirse en su sombra; eso significa que ella debe tener suficiente confianza en sí misma como para soltarlo y saber que el regresará por voluntad propia.
En la intimidad, la mujer sensual es una mezcla de soltura, provocación, dulzura y misterio. Para ella el sexo es algo natural, digno de disfrutarse a plenitud; pero no se comporta como una artista porno. Camina al ritmo del hombre y le sirve de guía sin palabras, lo seduce y se entrega sin reparos ni inhibiciones.
Según Madeline Meza, psicóloga especialista en sexualidad, la mujer sensual se comporta frente a su amante como una golosa ante un exquisito postre: “Lo come todo, pero poco a poco, para no acortar el placer que está sintiendo”.
La mujer sensual disfruta de su cuerpo porque lo conoce y sabe que el placer no depende más del hombre que de ella misma. “Es una compañera capaz de sentir y de hacer sentir sin egoísmos”.
Temor masculino
Paradójicamente, los hombres atesoran una mujer sensual pero le temen. Esa aptitud depende del grado de inseguridad que manejan ellos, frente a una mujer con una personalidad imponente, segura de sí misma, libre, sin tabúes, capaz de resolver cualquier situación y autosuficiente.

“El hombre latino se siente intimidado, le parece que esta mujer no lo necesita para nada. La desea pero es incapaz de conservarla porque involuntariamente pisotea el estereotipo de la mujer sumisa, que de manera ilusoria lo hace sentirse importante. Sin embargo, la verdadera mujer sensual lo hace sentir único sin menospreciarse a sí misma”. 


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